Las historias normalmente terminan con «y comieron perdices», aunque resulta que lo más interesante sucede después.
Cuando ya han comido perdices, se han hartado y se hacen vegetarianos.
Cuando empezamos a vivir con la pareja, estamos maravillados y somos felices por todas las diferencias. Algunas sabes que te va a costar un poco acostumbrarte y otras ya encuentras el punto medio donde entenderte.
Tardará más o menos, pero llega un momento en que empezamos a vernos en el otro. Se empiezan a mostrar nuestros límites y nuestros bloqueos. Y precisamente por el acto de amor que está haciendo la persona que tienes al lado, donde primero los ves es en tu pareja.
No tiene nada que ver con esa persona. Sólo tiene que ver con el acto de amor mutuo que estáis haciendo, de reflejaros mutuamente.
La liberación y el mayor acto de amor que puedes hacer a la pareja es entender que nada de lo que vayas a ver en ella tomártelo como personal. Todo lo que suceda, no tiene nada que ver con ella; sólo es tuyo. No hace falta que le eches encima tu película.
Cada vez que veas algo, lo sanas, te ríes de ti y continúas.
Muchas de las cosas que vais a vivir juntos, no tiene nada que ver el otro con tu película. No hace falta hablarlas, ni discutirlas. Actúa en ti, para ti. Y una vez sanada, puedes explicarle a la otra persona qué has hecho y tus antiguos patrones, si quieres, pues, la otra persona también necesitará un marco de referencia para poderte entender.
Van a haber momentos más fáciles y momentos menos fáciles.
Si ves que la situación es demasiado dura para ti, tómate un tiempo, una distancia. Para poder sanar tus heridas y poder volver a tu vida, tanto si es a su lado, como si no.
Igualmente, si, por ejemplo, es algo que pone el peligro tu integridad física o emocional, o es demasiado fuerte; la recomendación es que te alejes. Incluso sepárate de esta pareja.
Pero una cosa sí que es clara. Continúa siendo algo tuyo. Así que antes de volver a estar con otra persona, analízate que parte de ti ha creado esto. Qué parte de ti necesitaba esta experiencia. Sánala y continúa.
Si no, podría ser que volviéramos a encontrar una persona con el mismo comportamiento. Por que finalmente, no tiene nada que ver con nadie más que contigo.
Dar gracias a lo que hemos vivido y continuar. Lamer nuestras heridas, hasta sanarlas y continuar.