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Muchas veces, dando cursos o enseñando a personas a gestionar sus emociones, o a encaminarse en la vida, les termino enseñando alguna técnica para ello.
Cómo si lo que buscáramos fuera la «forma» correcta de hacer las cosas, muchas veces recibo esta pregunta: ¿lo estoy haciendo bien/mal?
Esta pregunta tiene una trampa implícita de la que siempre me río, pues es una absurdidad en si misma.
¿De qué estamos hablando de la forma o del resultado?
Recuerdo una anécdota que me hizo mucha gracia de una mujer a la que le enseñamos una técnica para quitarse el dolor de cabeza. Ella la practicaba en casa de una manera distinta a la que la habíamos enseñado. Al siguiente día que nos vimos, vino sofocada a preguntarnos cómo era la manera correcta de hacer esa técnica. Le pregunte: «¿tal como la haces, te quita el dolor de cabeza?» y me contestó muy segura «sí que me quita el dolor de cabeza, pero es que la estoy haciendo mal»
Si hablamos de la forma: de la manera exacta en cómo una persona aprendió y luego enseñó esa técnica. Y cómo esa técnica fue recibida y reproducida; entonces, sí que podríamos hablar de bien o mal.
Si hablamos del resultado, la cosa cambia.
De allí ya se queda todo más flexible, menos rígido y por supuesto, en un espacio dónde la persona puede experimentar y vivir.
La única pregunta que te debes hacer es: ¿estoy consiguiendo el resultado deseado?
El concepto de bien o mal sólo queda referida al Si la respuesta es sí, pues está claro que lo estás haciendo bien. Y si no, hay algo que cambiar.
Con esos supuestos errores, vas a poder ayudar a la gente de alrededor. Cuando te pregunten cómo hacer algo, vas a poder decir: «yo he experimentado esto y así me ha funcionado, y así no». No va a ser por un dogma de fe. Y eso, lo pueden cuestionar otras personas, o no, pero nunca nos va a afectar.
O lo mismo sucede, cuando te venden el hecho de gestionar las emociones de una determinada manera, consigues liberar más memorias o karma del pasado.
La sencillez de la vida, me lleva por otros caminos. Y a otra concepción del bien y del mal.
¿Lo que has liberado emocionalmente ha dejado de ser un problema ahora?
Pues si es que sí, continúa haciéndolo como lo haces. Pues así lo haces bien para ti. No hay nada más.
No te preocupes de las memorias pasadas, o vidas anteriores o traumas.
Si te afecta en a día de hoy, trabájalo. Y si no te afecta, pues a continuar.
No tenemos que continuar removiendo todas las historias pasadas, para «limpiarnos».
Somos seres de luz. Limpiarnos, ¿de qué?