Hoy en día hay muchas técnicas y muchas maneras de relajarte, de conectarte contigo mismo y de sentirte bien.
¿Cuál es la mía?
Para no perdernos en el mundo de las formas y del hacer, vamos a hacer un ejercicio de sentirnos. Sentir la enseñanza que hay detrás de cada una de ellas, y sentir nuestro cuerpo y a nosotros mismos.
Todas las disciplinas, (aunque a día de hoy las considero obsoletas, hay personas que aún las consideran necesarias, y por ello escribo) se hicieron con un propósito. El objetivo de cada una de ellas era llegar a un estado. Ya fuera físico, mental, emocional o espiritual.
Esa es la Verdad que hay.
Hubo alguien que experimentó con él mismo y dijo, «haciendo esto, de esta manera, llegas a ese estado» y de ahí se crea una disciplina, o las imposiciones, dependiendo de cómo lo veas. Debes meditar 15 minutos al día. Debes hacer ejercicio físico 45 minutos. Debes hacer yoga por la mañana. Debes relajarte después de tener estrés. Debes practicar tantra para tener sexo.
Tanto el tantra, como el baile, como la meditación o aquello que quieras, se practica para llegar a un estado.
Nos encasillamos en la manera en cómo llegamos a ese estado. Es muy guay decir «yo practico tantra». Pero no te dejes llevar por las palabras, o el camino vacío.
Cúanta gente hay que medita… o que hace….. ¿cómo es su vida? ¿de verdad les sirve de algo? ¿se están vaciando de ellos mismos, de lo que creyeron ser? Por sus obras les conoceréis.
Hacemos esos ejercicios de tantra, para llegar a un punto de consciencia, de estar y sentir. Entonces, lo único que puedo decir es que, llega a ese estado como quieras. Baila, corre, canta, ríe, bebe o haz el amor o contempla la puesta de sol. Da igual como llegues a ese estado.
Todo es más fácil. De hecho es muy fácil.
No es importante el cómo llegues a ese punto.
Y una vez allí, simplemente se. Desde ese punto, no importa cómo has llegado, comparte quien eres; qué vives y qué sientes.
¿Qué haces? o mejor aún…
Qué eres