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Antes de nada, Feliz San Valentín.
Es un día que usamos para renovar los «votos» de amor a la pareja y asegurarnos que existe suficiente conexión para estar con ésta un año más. Nos volvemos a atar y sentir que debemos cargar con el peso del otro, que aunque lo hacemos por amor, finalmente nos cansa y nos termina doliendo la espalda y no sabemos por qué.
La energía de la Era de Acuario está cambiando todo. Y entre ello, las relaciones.
Le energía de la era de acuario impulsa a que las relaciones sean compuestas por parejas que no se necesitan entre ellos. De individuos autónomos y felices. Naranjas completas que se asocian por placer, para experimentarse juntos o para expandir aún más su amor.
Si se pudiera resumir la energía de Acuario en una palabra sería la independencia.
Cada uno es independiente, tiene su grupo de amigos y tiene sus objetivos. Algunas veces estos van a concordar con la pareja, y otras veces no. Y no por ello hay una rotura de la relación. Nos podemos separar un tiempo, para perseguir las inquietudes de cada uno, y volver a estar juntos, con más ganas. No hay coacción, o manipulación emocional para que uno deje de hacer lo que sienta para que otro se sienta mejor.
Son nodos independientes de la red, que se asocian por el placer de hacerlo; porque son relaciones ganar-ganar (win-win), en que ambos se benefician y se aportan mutuamente. No por una necesidad venida del condicionamiento de sentirse solos, o necesitar de otros para sentirse bien con uno mismo.
La libertad es un hecho fundamental, y requisito básico de la era de acuario. Independientemente de que puedan vivir juntos o no, el sentirse completamente libre. Y no estoy hablando de una «pareja liberal» o algo parecido. Estoy hablando de que una pareja de la nueva era, está junta porque cada día decide estarlo; no por rutina o compromiso que no tienes ganas, o por convención.
Puede ser que sean parejas que vivan muchos años en casas separadas, aún viéndose cada día; sólo para poder mantener su espacio de soledad en caso de requerirla. Que en cualquier momento puedan pedir estar solos, o necesitar su espacio; y poderlo tener, ambas partes de corazón. Para respetar el tiempo y el espacio del otro, sabiendo que sólo así, la otra parte va a poder dar lo mejor cuando se reencuentren.
Son libres de ser y de expresarse como son. Y que aun cuando no sean iguales, o no compartan la manera de vivir de cada uno, o el personaje humano; lo que importa es que cuando estén juntos, sean uno. Y cuando no, continúen siendo amigos.
Las nuevas relaciones se tienen que ir encajando; y sobretodo, se debe encontrar la fórmula para que a ambos miembros les sea cómodo en este nuevo período. Lo que hemos vivido, ya no es así, pertenece a la era anterior. Más que una relación convencional de pareja, podemos más asemejarlos a socios, con los que mantienes una relación ganar-ganar; porque a ambos aporta algo.
Y en esa relación ambas partes aportan lo mejor, para que estén bien; felices y estén aportando valor. Que para no aportar valor, o aportar problemas, ya están los demás.
En la libertad, elegir con quién quieres estar y por qué.
¿Con quién te asocias? y sobretodo: ¿eres libre?