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Acéptalo de una vez. ¿Te ha tocado ya la lotería? Si la respuesta es no, debes de aceptar la realidad: no te va a tocar.
No van a venir con una barita mágica y te van a cambiar tu vida. Ni tu economía. Ni nada que ahora no te gusta en tu vida.
Empieza a crear tu vida ahora exactamente como la quieres.
Esa es tu responsabilidad. De nadie más.
Si crees en la providencia, ésta ya te hará llegar el boleto premiado si no lo compras tu mismo. Te lo regalarán y ya está.
Y si crees en la estadística… digamos que lo tienes bastante chungo para que te toque.
Y cuando te regalen un cupón por el día del padre, de la madre, del espíritu santo o navidad… no hace falta que te ilusiones.
Porque la ilusión que sientes no es que «me va a tocar la lotería»… la verdadera ilusión que desprendes es «por fin va a venir algo externo a mi vida y me va a salvar el culo, porque no sé cómo salir de todo ello».
Y eso, no funciona así.
Debemos arremangarnos y empezar a solucionar nuestra vida. Aunque ahora mismo no sepamos cómo. Es nuestra responsabilidad, como creadores, de salir de dónde estamos. De crear una nueva realidad. De ver qué creencias nos han llevado allí donde estamos ahora, y de donde queremos salir.
Claro que creo en la providencia que va a «solucionarme las cosas» y que me irá bien en la vida. Y mientrastanto, haz.
Providencia… ¿a dios rogando y con el mazo dando?
Muévete. Cambia tu vida. Haz que sea exactamente como la quieres y como sientes que quieres que sea.
Sé feliz con tu vida y disfrútala.
Porque nada ni nadie va a cambiar, si continúas hipotecando tu vida por un futuro inexistente. De que cuando me toque la lotería voy a ser feliz y seré mejor persona. Y por fin, me dedicaré a lo que quiero. ¿Cuánto tiempo más quieres estar hipotecando tu vida?
Somos seres creadores. A parte de «La Tierra» como planeta todo lo demás lo hemos creado nosotros. Desde las máquinas de extracción del oro, al internet. La cocina y el pan. Cómo construir casas, o cómo sacar electricidad del sol para vivir mejor.
Somos seres creadores.
Así que empieza a crear aquello que quieres. Usa el ingenio para hacer aquello que deseas, y como deseas.
Y es allí, cuando la providencia te lo hace fácil.