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Sentimos elegimos y vivimos.
Todo sucede ya desde que somos pequeños.
No sabemos ni qué ni por qué. Simplemente las cosas son así. La vida es así y no hay motivo para plantearse nada.
No sé cuando aprendí que todo era así, pero ya tampoco no importa.
Y si hay alguien que no encaja en los esquemas, o se descarta, o se toma como un «bicho raro». No te planteas que esto puede ser para ti. «la vida es otra cosa» te repites. Hay obligaciones y hay unas normas. Tienes que hacer caso a los padres. Tienes que hacer caso a la sociedad. Tienes que trabajar para tener dinero y comprarte una casa que seguramente tu no tendrías. Porque tu preferirías vivir en un crucero. Da igual.
Como internamente sabemos que existen otras maneras de vivir la vida, pero son demasiado rompedoras con nuestros esquemas de cómo vivimos la vida nosotros y la gende de la que nos hemos rodeado.
Pero esto no siempre fue así.
Cuando empezábamos a descubrir el mundo y mirarlo, llegó una etapa para nuestros padres que muy probablemente los agobió un poco. Pero está nuestra naturaleza curiosa de entender y queríamos comprender cómo funcionaba el mundo. Es la etapa de los: «¿por qué?»
Esa etapa en la que comprendes cómo funcionan las cosas. Aprendes las reglas del mundo y qué hay derás de cada cosa. Y ¿por qué el agua del mar es azul? Yo me la imagino lila. ¿Y por que la tarde se llama «tarde», si la noche es más tarde? ¿por qué el agua es el único elemento que se expande al congelarse?
¿En qué momento dejamos de preguntarnos por la vida?
Ya no hacemos esto. ¿Es que creemos que ya conocemos todo? ¿o es que es feo preguntar?
Vivimos en un mundo mucho más misterioso y mágico de lo que nos parece. Si mantienes viva la inquietud por conocer cómo funciona el mundo y por qué, vas a llegar a puntos distintos de los que se conocen ahora.
Vas a descubrir nuevas estructuras que lo unen todo y le da un sentido.
No todo está inventado. Es una falacia.
Lo que escuchamos de nuestros padres lo integramos en nuestra visión del mundo, ello nos guía a tomar las decisiones de nuestra vida, pues son unos fundamentos que nunca más nos hemos replanteado.
Pero, ¿y si no fuera así?
Os invito a volveros a plantearlo todo.
Ahora conocéis más. A desgranar cada cosa, cada experiencia, cada pensameiento y averiguar por qué es así. Al igual, ahora conoces un nuevo porqué y ya no tiene que ser como un dia te dijeron. Pues empezar a construirte a ti mismo.
Al igual una pregunta inquietante te lleva a otro, sólo para descubrir que todo lo que sabías de ti mismo no era verdad. Que dónde estabas basando tus pilares, no eran tan ciertos como te parecías.
Detrás de una pregunta, siempre pregúntate «por qué» y detrás otro, y detrás otro… vas a llegar a unas esencias de tu propio pensamiento que no sabías ni que pensabas.
Vas a llegar a la raíz de lo que una vez creiste ser y desde allí resurjir y ser nuevo.
¿Así que te atreves a replantearte tu vida, desde cero?
¿por qué?
Muy buen post. Hoy en día ya no queremos saber el por que de las cosas solo sabemos que si hacemos la tarea A o actuamos de una forma A obtendremos el resultado B y no nos interesa por qué es así y no queremos entender los procesos de las cosas ni nada solo queremos saber que si cumplimos con A tendremos B.